Una propuesta visual al texto poético

 

Alberto Castex realiza un buen trabajo en esta cuidada edición en que se unen los poetas trasandinos de la provincia de San Juan con los de la región de Coquimbo.

Sin embargo, la imagen no lo es todo ni puede serlo. En verdad, embellece el libro, pero la magia es de la poesía. Las imágenes que crean las palabras tienen un fuerza  especial y es la de la imaginación propia: la libertad con que recrea el lector la imagen poética es mil veces superior a la mejor imagen visual; por bella que sea, no deja de ser la visión impuesta por la óptica de otro.

Hay libertad en el texto poético: para creer y para crear. ¿Cómo podría retratar el verso tras el cual se pierde Ana Leyton, su creadora o lo evocado en la Cruz de Mayo? ¿O los pájaros que echa a volar la tierra de Volantines? ¿O los mendigos, vendedores, cantantes ciegos, el perro enfermo de sarna y las prostitutas travestis de Javier del Cerro? No hay close-up para estas imágenes que surgen de una propuesta estética sutil, delicada  e 'incendiaria'.

La fotografía es magistral, pero sólo un pálido reflejo de la poesía. Cuando alguien dijo que la imagen vale por mil palabras se olvidó que mil palabras pueden crear un mundo que ni cien mil imágenes pueden dar cuenta de una sola vez.

Manuel  A. Taverna