CULTURA
Juan Carlos Sour Escritor Otras colaboraciones:
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¡Un ..dos....tres ....artista es!
Cuando el hombre elefante -aquel extraño ser que con su deforme cuerpo era paseado por los circos en la Inglaterra victoriana del siglo diecinueve, para satisfacer el morbo que todos llevamos dentro- se nos representa en su grito no soy un animal ,soy un ser humano, me pregunto cuán accesoria puede ser tal o cual condición , en un mundo donde la excepción es la regla como dice un amigo y, por lo tanto,a todos tratando de salirse del incómodo anonimato que proporcionan las masas, para ser actriz y cantante. Al mismo tiempo, una suerte de combo uno y combo dos más una coca cola ,todo por el mismo precio, y lo más rápido posible porque las leyes del libre mercado nos lo exigen o sea la oferta y demanda de nuestra nueva cultura , donde el proceso de retroalimentación mutua con nuestras anteriores generaciones vivos o muertos ,fantasmas o demonios de una cosmogonía sacrosanta ,de la cual ningún artista serio ,de cualquier disciplina del arte se puede sentir -no depositario, porque todos de una u otra forma somos depositarios- de lo que otros hombres vivieron ,dijeron o pensaron ,se dice que entre la vida y la muerte está todo escrito o dicho, pues bien entonces a cocinar la cazuela ,que es la vida ,pues yo, por lo menos, le quiero incorporar otros aliños, darle algunos toques de mi cosecha, o sea, los matices del cuento propio, por lo tanto no resulta extraño el hecho de que me parezca en sumo artificioso esta suerte de nueva realidad ,en la cual parte importante de estos nuevos pares (por supuesto, no todos ) en todas las disciplinas artísticas, se constituyen en una construcción un tanto artificiosa, poniendo el énfasis en elementos baladíes, que en realidad hablan muy bonito de la forma, del envoltorio , pero muy poco de la esencia , de la sustancia o como dice Atahualpa Yupanqui, hay leña que arde sin humo, pero igual quema su leña; necesitamos alejar prontamente de los nuevos dioses del Mercado a las nuevas hornadas de artistas, pues se equivocan quienes piensan y confunden el éxito fútil y artificioso, mediático, que nos entrega generosamente el mercado, con el que nos da el prestigio ganado al alero de una existencia más cercana a los abismos y contradicciones de nuestra desnuda humanidad; porque, en última instancia, ¿qué es el Artista, sino un testigo de su tiempo y de su época, para lo que otros hombres escarbarán, observarán y mirarán pasado-mañana?
Juan Carlos Sour ESCRITOR |
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Año II |
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