Después de
haber viajado desde Illapel a Bahía Inglesa en nuestro Feroza nos integramos al Team
¨Traktorke´¨ de antigua trayectoria , y al cual pertenece desde hace algún tiempo
Julio Cesar Avila Osorio Illapelino , que gentilmente invitó a sus padres Julián y
Teruca, también estuvieron en el Raid las familias de los hermanos Villalobos con
sus respectivas maquinas .-
Después de la
inauguración y correspondiente desfile de 500 4x4 nos integramos a la
caravana para comenzar una hermosa aventura por el mar de dunas medio de la región de
Atacama.
Así y con mucho entusiasmo, la ruta
comenzó su gran juego. Primero se bordeó el cerro Roco para continuar por una zona de
dunas sueltas, con pendientes laterales bastante inclinadas, que hacían tener una máxima
concentración.
Luego de unos kilómetros por estos cortes, los
jeeperos iniciaron una gran trepada, que dejó a muchos en el intento de lograr conquistar
la cumbre. Los que estaban arriba gozaban con los que intentaban subir, dando un
espectáculo único en este tipo de eventos. |
Otros
intentaban por los cortes laterales. Sin embargo, resultó ser mucho más complicado que
el primer sector, pues existía un sector de piedras que ponían en peligro a los
desinflados neumáticos que se utilizan para jeepear en las dunas.
En este punto, la caravana
se dividió en dos grupos, uniéndose detrás del cerro Tantan, para comenzar a internarse
en el mar de dunas medio, donde los filos de dunas, las bajadas y trepadas fue el deleite
de muchos, pues ponían en máxima exigencia a los Todoterrenos.
Realmente un final de película, con la adrenalina
a mil, y que concluyó en los llanos de Atacama, donde se desataron los instintos
rallystas que muchos llevan escondidos.
El Raid de Atacama ha
finalizado, las dunas volverán a descansar del rugir de los motores, y recuperarán en un
par de días todo su entorno natural que el viento de la zona regenera. Sin embargo, tras
sus granos de arena quedaran guardados el peligro, la adrenalina, los recuerdos, las
aventuras, las nuevas amistades, las cruzadas de miradas, entre jeeperos y jeeperas que se
forjaron en estos tres días y que de seguro renacerán en un año más cuando el Desierto
Thophy 2003, vuelva a resucitar como hace 20 años, en el desierto más árido del mundo,
el Desierto de nuestro Chile, que entrega un ambiente especial, y que ningún país del
mundo puede igualar. (Nota e imágenes de Julio Ávila
González) |