| La decoración del lugar.
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Mirador
mágico.¿Ha visto Illapel de noche? La respuesta
afirmativa aflora a la mente de cualquiera, pero ver Illapel de noche desde un mirador
como el Tibidabo resort es una experiencia que merece ser vivida, porque la vista es
simplemente espectacular. Los amplios ventanales se abren ante un sendero plagado de luces
que no son precisamente estrellas, aunque de pronto parece que el cielo hubiera descendido
y se apropiara del valle en un sublime instante mágico.
¡La
magia continúa!...
Sin embargo, el paisaje
nocturno, el espectáculo del valle iluminado por modernas luciérnagas, la luna
empinándose remolona por sobre los cerros del oriente y esparciendo sus cabellos que
explotan en miles de cuchillos relucientes que golpean nuestros ojos desde los
abruptos cursos del río, se conjugan con los rincones sabiamente diseñados para captar
la magia del exterior y prolongar el momento en su seno cálido y pleno de imaginación:
La arquitectura del recinto ha logrado fundir la magia del entorno. Illapel parece haberse
vestido de gala para hacer morir de envidia a otras ciudades con más pergaminos.
Ambiente
cálido y acogedor.
Si los fines de semana se han vuelto diferentes para las decenas de
parejas que llegan a buscar algo |
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más que simplemente beber, degustar los exquisitos y finos platos
y hacer del baile la actividad obligada, el resto de los días acoge a las familias que
llegan a celebrar un acontecimiento especial. Y en ese momento, se aprecia la hospitalidad
y la calidez del huésped, que atiende personalmente a quienes más que clientes, parecen
ser sus invitados.
En un despliegue de
amabilidad y savoir vivre, el toque de distinción viene del
propio dueño que se desvive por agradar y dejar un indeleble recuerdo en quienes llegan
hasta este primer peldaño de la escalera al cielo illapelino.
Placeres
del gourmand
La carta contempla los
frutos más exquisitos de la tierra y del mar, trabajados con el profesionalismo de la
experiencia internacional y la picardía criolla y lo que es aún más sorprendente, los
precios están muy por debajo de lo acostumbrado en este rubro en cualquier parte del
mundo.
¡Ah! y hasta las 22 horas
puede Ud disfrutar del 'happy hour' en que la bebida sólo se
cobra en un 50%. Una grata sorpresa al final será el corolario de la agradable velada
que, con toda seguridad, será sólo el principio de muchas más.
¡Como para no pensarlo y
lanzarse a probar sus bondades! ¿No le parece?
Editor

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